El “Viejo Luchador”, que en sus inicios no era más que un joven, no pudo juntar más de 24 campesinos decididos al combate, pero mantuvo la determinación de un líder. La primera aventura montonera consistía en interceptar a una compañía del Ejército que iba desde Guayaquil hasta Manabí.
Era un país oscuro, dominado por un sórdido grupo de poder conservador y teocrático, que operaba con la bendición de una Iglesia católica que, en el siglo XIX, se mostraba heredera de la tradición inquisitoria de la edad media. Privilegios para unos pocos y a la vez, pobreza, opresión y esclavitud para muchos. Las relaciones de poder estaban mediadas por una poderosa clase terrateniente que se había apropiado de las mejores tierras en la Sierra y en la Costa. Al mismo tiempo surgía un grupo de burgueses que desarrollaba el comercio y el negocio financiero a través de la banca. Visto desde el presente, se había esbozado un Ecuador totalmente distinto, de lo que los héroes de la Independencia enunciaron, quienes pregonaron la formación de una república de justicia y libertades.
Del campesinado montubio, incluyendo peones y pequeños propietarios, surgieron las montoneras alfaristas, que en rigor eran grupos de resistencia armada contra los abusos y violencias cometidos por los hacendados y otras figuras de poder. Empuñaban el fusil quienes tenían uno, el resto, a machete limpio, casi siempre guiado por lider.
en conclusion digo de eloy alfaro fue el mejor ecuatoriani que pudo haber existido .